
Alarma y consternación en la clase magisterial de San Francisco de Macorís ante el peligroso deterioro de las escuelas
La clase magisterial, representada por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), ha levantado una enérgica voz de alerta ante el estado de abandono, hacinamiento y riesgo estructural extremo en el que se encuentran múltiples planteles de la zona, una realidad que choca frontalmente con los discursos oficiales de preparación del Ministerio de Educación (Minerd).
Para los educadores, la situación no es meramente un problema logístico, sino un peligro latente que amenaza la vida de los alumnos y degrada a niveles inaceptables el ejercicio de la enseñanza.
Miedo a una tragedia: Escuela al borde del colapso en Los Rieles
El punto de mayor angustia para los profesores se focaliza en el sector Los Rieles, donde la Escuela Padre Abel Aranda muestra un deterioro físico alarmante.
Los docentes que allí laboran expresan un temor constante ante las graves fallas estructurales que presenta la edificación, la cual alberga a más de 300 niños.
»Enseñar bajo la amenaza constante de que un techo o una pared colapse no es educación, es una imprudencia que puede costar vidas», sostienen dirigentes magisteriales, quienes califican de «indolente» la falta de intervención oportuna por parte de la Dirección de Infraestructura Escolar.
Docencia entre mamparas y recreos en plena calle
La desesperación de los maestros también se vive a diario en la Escuela Ricardo Molina, de la comunidad de El Aguacate.
Allí, la falta de espacio ha obligado a los profesores a realizar verdaderos malabares pedagógicos: solo disponen de dos aulas convencionales, que han debido ser divididas de manera precaria con mamparas para impartir clases a tres grados simultáneamente en un solo espacio, compartiendo además la dirección y la gestión administrativa con los niños de Nivel Inicial.
La preocupación alcanza su punto crítico durante el recreo y la clase de Educación Física. Al no contar con patio ni áreas recreativas, los estudiantes son llevados a la calle, obligando a los propios docentes a detener el tránsito vehicular a silbatazos para evitar que los niños sean atropellados. Los maestros claman con urgencia por la declaración de utilidad pública y compra de los terrenos colindantes para ampliar el recinto.
Aulas agrietadas y el fantasma de la virtualidad obligada
En la comunidad de Las Guázumas, el panorama en la Escuela Eugenio María de Hostos es igualmente desalentador. Los profesores observan con impotencia cómo los muros del centro se llenan de grietas y los pisos sufren severos asentamientos, dejando útil únicamente un pabellón de tres aulas para toda la matrícula escolar.
Ante la imposibilidad física de acoger a todos los alumnos de manera digna y segura, la dirección y el cuerpo docente se ven acorralados a evaluar un esquema de docencia alternada entre la modalidad presencial y la virtual, una medida de emergencia que los profesores lamentan, ya que profundiza la brecha de aprendizaje en las zonas rurales.
Un ultimátum de la clase magisterial
Robert Frías, presidente de la seccional de la ADP en San Francisco de Macorís, reafirmó que el magisterio francomacorisano no se quedará de brazos cruzados observando cómo se deteriora la educación pública y se pone en riesgo a la comunidad educativa.
Aunque los maestros responderán al llamado del inicio de clases por compromiso con las familias, advierten que la paciencia se ha agotado. Si el MINERD no envía de inmediato brigadas de evaluación y respuesta para intervenir los planteles de El Aguacate, Las Guázumas, Los Rieles y La Caoba, el gremio iniciará una escalada de protestas y movilizaciones en toda la provincia Duarte y la región.
Destacar que la situación alarmante de los planteles escolares fue expuesta por el dirigente de la ADP, Robert Frías durante una rueda de prensa en el local de la institución.
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