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Petróleo de Texas sube 4,2 %, hasta 104 dólares, tras intensificarse la guerra en mar Rojo

NUEVA YORK.- El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) subía un 4,23 % este lunes, hasta 104,28 dólares el barril, al intensificarse la guerra en el mar Rojo tras tomar los rebeldes hutíes de Yemen el control del estrecho de Bab al Mandeb, vía marítima clave tras el bloqueo del estrecho de Ormuz.

A las 09:00 hora local (13:00 GMT), los contratos de futuros del WTI para el mes de octubre, los de referencia en Estados Unidos, sumaban 4,23 dólares respecto al cierre anterior.

Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio siguen presionando el mercado del crudo, que este lunes alcanzó niveles no vistos desde mediados de mayo.

Mas allá de los combates entre Estados Unidos e Irán, se han intensificado cerca del estratégico estrecho de Bab al Mandeb, vía marítima comercial que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico y que tras el bloqueo de Ormuz ha cobrado vital importancia.

En los últimos días, los hutíes, aliados de Irán, han protagonizado importantes avances en la costa yemení del mar Rojo y se han hecho con el control del estratégico estrecho.

Por su parte, las fuerzas gubernamentales yemeníes, apoyadas por EE. UU. y Arabia Saudí, han intensificado los combates contra los insurgentes.

Mientras tanto, Arabia Saudí anunció el viernes el cierre «preventivo» del oleoducto Este-Oeste, situado en las regiones de Riad y Medina y que transporta aproximadamente siete millones de barriles de crudo por día, tras sufrir varios ataques.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, acusó a Irán de estar detrás del ataque, pero el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaeil negó la implicación de Teherán.

Con todo, Irán y Omán decidieran posponer indefinidamente la reunión prevista este lunes en Salalah con los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para abordar la reapertura parcial y provisional del estrecho de Ormuz.

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La industria del libro ucraniana resiste la destrucción de 15 millones de libros por Rusia

LEÓPOLIS.- Los ataques aéreos rusos han destruido unos 15 millones de libros en Ucrania en los últimos meses, más de un tercio de la producción anual, pero las librerías siguen abriendo y los festivales de literatura continúan celebrándose al tiempo que autores y lectores se rebelan contra esta agresión sin precedentes al sector.

Un ejemplo de esta reacción es la apertura en el centro de Leópolis, en el extremo oeste de Ucrania y una de las capitales culturales del país, de una librería de la cadena Sens (Sentido en ucraniano).

La expansión de la cadena nacida en Kiev refleja un rápido crecimiento de lectores después de que la invasión a gran escala propiciara la aparición de nuevos autores y llevara a muchos ucranianos a leer en el idioma oficial de su país en detrimento del ruso.

En las estanterías de Sens pueden encontrarse traducciones de los últimos éxitos internacionales y las obras de autores ucranianos como Artem Chej, Artur Dron o Victoria Amelina, que han escrito de sus experiencias en esta guerra.

Este crecimiento se ha visto amenazado por los sistemáticos ataques rusos contra las principales editoriales del país y sus almacenes. En los últimos dos meses de verano, unos 15 millones de libros fueron destruidos en ataques aéreos que han llevado a algunas editoriales al borde de la desaparición y les han obligado a reducir personal y reorganizar su logística.

Con los grandes almacenes destruidos por los rusos, los editores dispersan su producción en instalaciones más pequeñas, en algunos casos situadas bajo tierra.

El festival ‘Un país de libros’, uno de los más multitudinarios del calendario literario ucraniano y programado para este mes de septiembre en Kiev, tuvo que cancelarse después de que los principales nombres del sector se retiraran debido a las pérdidas que están sufriendo.

Pero muchos editores y lectores se resarcieron asistiendo a la feria de libros más antigua del país, BookForum, celebrada en Leópolis este pasado fin de semana.

«He querido sentir el ambiente de este festival y comprar libros, tanto para mí como para mi hija de dos años», dijo a EFE Jristina, una profesional del sector de las tecnologías de 38 años.

Solidaridad con las editoriales afectadas

Algunos participantes en el festival buscaban expresamente los mostradores de las editoriales afectadas por los ataques para comprar sus libros, contó a EFE Anfisa Chaplinska, representante de MISON, una pequeña editorial de Kiev.

Su puesto en la feria exhibía un ejemplar medio quemado en un ataque en julio.

«Recibimos mucho apoyo de otras editoriales. Estamos todos juntos en esto», declaró a EFE la directora de ventas de MISON, Lilia Beregova.

Algunas editoriales, como Krapky, de la ciudad de Kremenchuk, vieron destruidos en ataques rusos todos los libros que tenían y exhibieron mostradores vacíos en los que se pedía a los lectores que encargaran de antemano nuevas ediciones.

«Vamos a ver por cuánto tiempo puede resistir la industria si los ataques continúan», dijo a EFE Andrí Ovcharuk, antiguo jefe de la oficina del editorial Viejo León en Kiev.

Ovcharuk se alistó en el Ejército al comienzo de la invasión rusa (febrero de 2022) y ahora lidera la iniciativa ‘Libros para el Frente’, que recoge y transfiere ejemplares donados para soldados y hospitales.

«Servir en el Ejército es sobre todo esperar”, señaló, y recordó que leer le ayudó mucho durante su rehabilitación tras resultar herido.

La iniciativa ya ha juntado más de 60.000 libros.

«Los soldados leen géneros variados: de fantasía a novelas históricas que les ayudan a escapar de la realidad pasando por libros de autoayuda», explicó Ovcharuk.

Literatura y anhelo de justicia

Más allá de la feria del libro, en Leópolis se celebraron el fin de semana numerosos actos protagonizados por autores e intelectuales.

En uno de ellos se leyeron poemas en honor a Victoria Amelina, cuya prosa y poesía reflejaban el impacto de la guerra. Amelina murió en un ataque ruso en 2023 mientras acompañaba a escritores colombianos cerca del frente.

«Victoria siempre creyó que podía hacer algo para hacer que todo esto parara», dijo su amiga, la poeta Olena Huseinova.

El trabajo de los autores ucranianos que documentan los crímenes de guerra rusos con literatura ofrece esperanza para que éstos no queden en el olvido aunque acaben fracasando los mecanismos legales para castigarlos, dijo el abogado británico Philippe Sands, especializado en derecho internacional, en otro debate público.

Sands es uno de los invitados extranjeros a estos actos y ha escrito un libro sobre dos abogados de Leópolis que acuñaron los términos ‘crímenes contra la humanidad’ y ‘genocidio’ para los juicios de Núremberg a los líderes nazis.

«Literatura y justicia van a menudo de la mano», dijo a la audiencia con la esperanza de que el «bibliocidio” de Rusia encuentre algún día castigo.

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Cuba acusa a EE.UU. de provocar “devastadoras consecuencias humanitarias” en la isla

LA HABANA.- El canciller cubano, Bruno Rodríguez, acusó este lunes a Estados Unidos de interrumpir el comercio exterior de la isla mediante “amenazas, presiones y chantajes”, lo que, según afirmó, provoca “devastadoras consecuencias humanitarias” en el país.

Rodríguez aseguró que unos 7.000 contenedores permanecen retenidos en distintos puertos del mundo, pese a que sus cargas fueron contratadas y pagadas conforme a las normas del comercio internacional.

El ministro cubano precisó que la mayoría de los contenedores transportan alimentos, medicamentos y dispositivos médicos.

“El único objetivo de impedir su llegada a Cuba es arreciar el castigo colectivo que el Gobierno de EE.UU. está imponiendo al pueblo cubano”, afirmó Rodríguez en redes sociales.

Contenedores retenidos

El vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, denunció en julio que las sanciones estadounidenses mantenían retenidos en varios puertos del Caribe los contenedores destinados a Cuba.

Además de alimentos y medicamentos, las cargas incluyen recursos para los sectores energético e hidráulico, según el funcionario.

Por otro lado, las navieras internacionales Hapag-Lloyd, de Alemania, y CMA CGM, de Francia, anunciaron en mayo que dejarían de aceptar nuevos pedidos relacionados con Cuba, alegando el cumplimiento de las medidas estadounidenses.

Sin embargo, Pérez-Oliva afirmó a comienzos de septiembre que CMA CGM reanudó parcialmente sus servicios hacia la isla, aunque únicamente para transportar alimentos, medicamentos e insumos médicos.

Cuba denuncia recrudecimiento

La víspera, Rodríguez denunció durante su participación en la XVIII Cumbre de los BRICS el recrudecimiento del bloqueo económico y el cerco energético impuesto por Estados Unidos.

También cuestionó las sanciones secundarias contra Cuba y las amenazas de una posible agresión militar contra la isla.

El canciller agradeció además a los países miembros de los BRICS por aprobar una declaración en la que expresaron su preocupación por la situación cubana.

“Ese documento plasma la condena y la oposición de los países BRICS a la imposición de medidas coercitivas unilaterales que son contrarias al Derecho Internacional”, señaló Rodríguez.

Política de máxima presión

Estados Unidos aplica desde comienzos de 2026 una política de “máxima presión” contra el Gobierno cubano, con el objetivo declarado de impulsar cambios políticos y económicos en la isla.

Como parte de esta estrategia, Washington impuso desde enero medidas contra el suministro de petróleo a Cuba y, en mayo, estableció sanciones secundarias que, según La Habana, han provocado que empresas extranjeras reduzcan o suspendan sus operaciones con la isla.

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El 11-S, el día en que el mundo miró la misma noticia

La televisión transmitió en directo una tragedia que transformó la cobertura informativa. En la redacción de Diario Libre, una pantalla conectada a CNN convirtió a los periodistas en testigos, mientras crecía minuto a minuto la interacción con los lectores

El 11 de septiembre de 2001 fue uno de esos días excepcionales en que prácticamente todos los medios de comunicación del mundo contaron una misma historia. Las diferencias horarias, geográficas e incluso lingüísticas quedaron relegadas ante las imágenes que llegaban desde Nueva York: dos aviones se habían estrellado contra las torres del World Trade Center y la televisión estaba transmitiendo, en directo, una tragedia cuyo alcance todavía nadie podía calcular.

La televisión tuvo un protagonismo extraordinario. Internet era todavía una plataforma informativa en desarrollo y su infraestructura sufrió ante la avalancha de usuarios que buscaban información.

Millones de personas recurrieron entonces a las cadenas televisivas, que interrumpieron su programación habitual. CNN, ABC, CBS y NBC mantuvieron coberturas continuas, mientras las imágenes procedentes de Manhattan recorrían inmediatamente el planeta. Poynter recuerda que aquel acontecimiento mostró simultáneamente la fuerza de la televisión y el potencial que tendría internet para las noticias de última hora.

Una redacción frente al televisor

En la República Dominicana, la redacción de Diario Libre vivió aquella mañana pendiente de una televisión tradicional, un aparato que adquirió de repente una importancia que difícilmente podía imaginarse minutos antes.

La conexión con CNN permitió seguir lo que estaba ocurriendo en Nueva York prácticamente al mismo tiempo que sucedía. La primera torre estaba en llamas y, mientras periodistas y editores trataban de entender qué había ocurrido, llegó el segundo impacto. A partir de ese momento ya no parecía posible considerar lo sucedido como un accidente.

Las Torres Gemelas de Nueva York en llamas. (SHUTTERSTOCK)

La conmoción en la redacción fue inmediata. El trabajo periodístico avanzaba al ritmo de las imágenes. Había que confirmar, actualizar, explicar y, sobre todo, comprender un acontecimiento que cambiaba de dimensión cada pocos minutos. Al mismo tiempo, se intensificaba la interacción con los lectores, que buscaban respuestas sobre unos hechos que estaban viendo desarrollarse ante sus propios ojos.

Esa simultaneidad constituye una de las características que hicieron excepcional la cobertura del 11-S. Periodistas y público fueron testigos casi al mismo tiempo de una parte sustancial de la tragedia. No hubo primero un acontecimiento y después una narración periodística acabada: la noticia se estaba construyendo mientras ocurría.

Bomberos buscan entre los escombros de una de las Torres Gemelas en Nueva York. (SHUTTERSTOCK)

Las propias cadenas tuvieron que trabajar bajo esa presión. Informaciones iniciales resultaron equivocadas y los presentadores insistían en distinguir entre datos confirmados y versiones todavía no verificadas. La magnitud de la emergencia llegó incluso a producir una decisión poco habitual: las principales cadenas estadounidenses acordaron compartir imágenes, transmisiones y otra información disponible, anteponiendo la necesidad de informar a la competencia entre medios.

Las torres cayeron en directo

Después llegó lo inimaginable. A las 9:59 de la mañana se desplomó la Torre Sur. A las 10:28 cayó la Torre Norte. Las cámaras estaban allí. Millones de personas contemplaron la desaparición de dos edificios que durante décadas habían formado parte del perfil de Nueva York.

  • La televisión había convertido a una audiencia mundial en testigo de una catástrofe en tiempo real.

Pero las cámaras también registraron escenas que plantearon inmediatamente un dilema periodístico: hasta dónde mostrar la muerte.

Personas cubiertas de polvo corren por las calles de Nueva York tras la caída de las Torres Gemelas en el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001. (SHUTTERSTOCK)

Desde los pisos superiores, cercados por el fuego, el humo y temperaturas insoportables, algunas personas cayeron o se lanzaron al vacío. Las cámaras y los fotógrafos documentaron aquellos momentos. Sin embargo, numerosos medios decidieron no difundir las imágenes más explícitas o dejaron de utilizarlas después de las primeras transmisiones.

Karen Scott, entonces directora de noticias de WPIX-TV en Nueva York, contó posteriormente que desde la sala de control pudo observar imágenes de personas mirando desde las ventanas, tomadas de las manos y saltando. Vio mucho más de lo que decidió transmitir. Su criterio fue que la televisión no debía aumentar el horror que ya estaba viviendo la audiencia.

  • CNN también afrontó ese dilema. Algunas imágenes de personas cayendo aparecieron durante la transmisión en directo, antes de que los responsables pudieran evaluar completamente lo que estaban mostrando. Posteriormente se tomaron decisiones para evitar la identificación de las víctimas y finalmente esas secuencias dejaron de emitirse.

La fotografía que casi nadie quiso publicar

El mismo debate llegó a los periódicos. El fotógrafo de Associated Press Richard Drew captó una de las imágenes más conocidas y controvertidas de aquel día: un hombre cayendo cabeza abajo desde la Torre Norte. La fotografía, conocida posteriormente como The Falling Man, fue distribuida por la agencia y apareció al día siguiente en algunos periódicos, pero muchos otros decidieron no publicarla por considerarla demasiado perturbadora.

La imagen provocó además numerosas protestas de lectores. Con el paso del tiempo se convirtió en uno de los documentos fotográficos más reconocibles del 11-S, pero también en símbolo de aquello que muchos medios decidieron no mostrar.

No existió una prohibición mundial que obligara a ocultar a los muertos. Fue, principalmente, una decisión editorial adoptada por numerosos medios: limitar las imágenes de cadáveres, personas precipitándose desde las torres y otros momentos especialmente explícitos. Se trataba de informar sobre la magnitud de la tragedia sin convertir la muerte individual en espectáculo.

Bomberos trabajan en busca de víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. (SHUTTERSTOCK)

Una noticia sin fronteras

Al día siguiente, las portadas demostraron hasta qué punto el 11-S había borrado las fronteras informativas. El Instituto Poynter reunió páginas de periódicos de numerosos países y posteriormente publicó un volumen con 150 portadas del 11 de septiembre, testimonio de una jornada en la que redacciones muy diferentes terminaron contando esencialmente la misma historia.

  • En Diario Libre, como en miles de redacciones, aquella televisión encendida fue durante horas una ventana hacia Nueva York. Alrededor de ella se mezclaron la incredulidad de quienes observaban las imágenes y la obligación profesional de seguir informando.

El 11 de septiembre fue una noticia mundial por la dimensión de los ataques y sus consecuencias. Pero también marcó un punto de inflexión para los medios: mostró el poder de la información en directo, anticipó la aceleración que internet impondría al periodismo y enfrentó a las redacciones con una pregunta que todavía conserva vigencia: cuánto debe mostrar un medio cuando la historia que está obligado a contar contiene imágenes que el público difícilmente podrá olvidar.

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Bomberos trabajan en busca de víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. (SHUTTERSTOCK)

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EE. UU. otorga 2,5 millones de dólares para la lucha contra la trata de personas en Bolivia

LA PAZ.- Estados Unidos destinó 2,5 millones de dólares para fortalecer la lucha contra la trata de personas en Bolivia por medio del proyecto de Save the Children ‘Actuando juntos contra la Trata’ (Atfat, en inglés), informó este jueves la Embajada estadounidense en Bolivia.

El anuncio se realizó en un acto en la Cancillería de Bolivia, a la cabeza del titular de esa cartera, Héctor Huanca, y el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos, Erik Martini.

El diplomático estadounidense mencionó, según un comunicado, que los recursos buscan «fortalecer la lucha contra la trata de personas en Bolivia» a través del proyecto, que ya inició y durará cinco años, con el fin de «proteger a las personas en condiciones de mayor riesgo y asistir a las víctimas».

El proyecto otorga el 57 % del presupuesto a «acciones de protección» de víctimas y el 43 % a la «prevención, reducción de riesgos y cambio social».

Las actividades se realizan junto a entidades estratégicas de protección de derechos humanos y se centran en las ciudades de La Paz, El Alto y Desaguadero, por su cercanía con Perú; además de las orientales Santa Cruz y Guayaramerín, próximas a Brasil, con la intención de «asegurar una articulación binacional efectiva», señala la nota.

La directora país de Save the Children en Bolivia, Marianela Montes, mencionó que la ejecución de Atfat «marca un hito y representa un avance significativo en la lucha contra la trata de personas» y destacó las acciones de protección y atención de víctimas y sobrevivientes.

El proyecto consiste principalmente en el fortalecimiento de refugios y centros de acogida, además de la formación de funcionarios y equipos de atención a las víctimas, mientras que en la labor de prevención impulsa campañas de concienciación y la formación de sistemas comunitarios de alerta temprana para la reducción de riesgos.

Desde que el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, asumió la Presidencia de Bolivia en noviembre pasado, su Gobierno inició un proceso para restablecer las relaciones con EE.UU., que se mantienen a nivel de encargados de Negocios desde 2008.

Ese año, el entonces presidente izquierdista Evo Morales (2006-2019) expulsó de Bolivia al embajador estadounidense, Philip Goldberg, y posteriormente también a las agencias de cooperación y antidrogas de EE. UU., acusándolos de una supuesta conspiración contra su Gobierno, algo que la Casa Blanca siempre negó.

Durante el Gobierno de Paz, Bolivia y EE. UU. han profundizado sus lazos de cooperación y apoyo logístico, además de fortalecimiento en la lucha contra el crimen organizado.

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